Ocurrió en Alicante, así es. Inicio aquí una nueva andadura en este atril. Contar cosas que ocurrieron en mi ciudad natal, la que me ha visto crecer y desarrollarme como persona, donde me casé y criamos a nuestros hijos mi mujer y yo que ya vuelan solos. Pretendo compartir hechos de la vida cotidiana donde destaquen sus protagonistas, además de acontecimiento muchos de ellos de escasa trascendencia en el tiempo con otros de lo contrario, pero todos representando el momento concreto que les tocó vivir. Ya verá.
Pues bien, en esta ocasión me voy a referir a un mes, mayo, es el mes de mi santo, y el de muchas cosas más. Y a un año, 1944, cogido al azar que seguro mucho tiene que contar y que algunas de ellas se las menciono seguidamente.
El título tiene que ver con un hecho concreto. Mayo es primavera y en esta época del año los campos y jardines se llenan de flores. Es su mes por excelencia, aunque haya otros donde algunas flores también florecen como la preciosa flor de la pasión que suele hacerlo en septiembre, incluso a veces en agosto.
El 5 de mayo de 1944 se publicaba en la prensa local un comunicado de la alcaldía del Ayuntamiento de Alicante en el que se mencionaba el nombre y apellidos de diversos vecinos de la capital alicantina que fueron multados por arrancar flores en los jardines públicos de la plaza de los Luceros, Gabriel Miró, Calvo Sotelo y Hernán Cortés, además del Parque de Canalejas. Les multaron con 50 pesetas.
El comunicado manifestaba expresamente que “en plena floración de los jardines públicos, cuando más hermosos están y constituyen recreo y agrado para todos, hemos de lamentar que se produzcan frecuentes sustracciones de rosas, arbustos y plantas, ocasionando daños sensibles y privándonos del bello adorno de lugares cuya conservación y cuidado debieran ser compartidos por el vecindario”. Y se añadía al finalizar la misiva “que sirva de ejemplo es menester, para corregir el mal”. Razón tenía el regidor, que los jardines eran (y son) para el disfrute de todos y no colaboraba en eso mutilar las flores más bellas para que, en el mejor de los casos, presidiera sólo su salón en casa.
Pasaron otras cosas ese mes y ese año en Alicante. Permita que cite sólo algunas para no extenderme demasiado. Si tiene curiosidad, Francisco Aldeguer Jover recoge muchas más en su libro “Alicante, 1940-1944”.
Vamos, ahora se las digo. El día 9 se estrenaba en el Teatro Principal el espectáculo Canción Flamenca de la Compañía de Pepe Marchena, con Carmen de Lucio, Paca la gazpacha, Manolo el malagueño, Julio Francés, …
El día 13 se publicó en el periódico Información que se había solicitado un préstamo de 3.023.500 pesetas con el Banco de Crédito Local de España para construir la Estación Central de Autobuses.
El 20 tomaba posesión Emilio Romero de la presidencia de la nueva Junta Directiva de la Asociación de la Prensa en el salón de actos del Palacio de la Diputación de Alicante.
El 21 se hacía la elección de la Bellea del Foc a Solita Sabater Jover, representante del distrito Díaz-Moreu, en el sesión matinal del cine Monumental con la dirección artística de Tomás Valcarcel. Sus Damas de Honor fueron María Hernández Mollá y Paquita García Boronar, de las Hogueras calle San Vicente y Benito Pérez Galdós, respectivamente.
El 28 de mayo se anunciaba el cartel de la feria taurina de San Juan y San Pedro. El 24 de junio participarían Belmonte, Manolete y el Andaluz. El 29, el rejoneador Álvaro Domenech, y los diestros Manolete, el Andaluz y Ángel Luís Bienvenida. Los más ancianos del lugar dicen que aún retumban entre los muros de la plaza de toros los olés y los aplausos de una tarde de éxito taurino.